NOTICIAS DE LA INDUSTRIA PETROLERA
EL FUTURO DEL GAS Y LO QUE SE VEÍA VENIR
septiembre 7, 2015

Casi todos estuvimos de acuerdo en que el gas sería la energía del siglo XXI; la energía puente hacia un futuro sostenible cuando no la energía de ese futuro sostenible. Incluso recientemente el CEO de una gran empresa de hidrocarburos nos comentaba que los analistas financieros confiaban más en su empresa tras reforzar su perfil gasista. Pero ni es oro todo lo que reluce ni parece que el gas natural esté entrando en su edad de oro como anunciaba la Agencia Internacional de la Energía.

No se cumplen las expectativas depositadas en esta fuente de energía en primer lugar porque el gas está siendo la energía primaria más perjudicada por la irrupción de las energías renovables puesto que su mercado de mayor crecimiento era el de generación eléctrica donde los ciclos combinados a gas contaban con ventaja competitiva. Además, el gas está perdiendo también la batalla frente a la electricidad en su tradicional mercado residencial: primero fueron la cocina y los calentadores de agua y a continuación la calefacción van camino de ser mayormente eléctricos.

Si este retroceso del gas ocurre fundamentalmente en el mercado Europeo, a escala global el gran potencial de crecimiento para el gas estaba en los mercados asiáticos pero últimamente la demanda allí, en línea con sus problemas económicos, tampoco responde a las expectativas. La última mala noticia para los suministradores de gas ha sido la reanudación del programa nuclear en Japón. Tras la puesta en marcha del primer reactor en Sendai en agosto, Japón se prepara para volver a dar vida a 25 de los 43 reactores nucleares parados tras el accidente de Fukushima y cuya generación se había sustituido en buena parte con centrales de gas. Frente al poco optimista panorama de la demanda, la oferta de gas natural sigue creciendo basada en decisiones de inversión que se tomaron en mejores momentos. En el Pacífico están entrando en el mercado los nuevos suministros de Australia, país llamado a ser el primer exportador mundial de gas licuado (GNL) y, en la cuenca atlántica, a finales de este año se anuncian las primeras exportaciones desde Estados Unidos a partir de su abundante “shale gas”.

Otro hecho que debería preocupar a la industria es que la bajada de precios no está suponiendo por el momento un aumento de la demanda, ni siquiera en los mercados asiáticos donde el precio del GNL en el mercado spot ha bajado a menos de la mitad en un año.

El resultado de todo ello es un exceso de gas en el mercado que perdurará durante los próximos años si la industria del gas no reacciona rápido y se adapta para competir en un nuevo entorno y encontrar nuevos mercados.

Quizás la industria del gas haya confiado en exceso en las excelentes cualidades de esta fuente de energía y lo que parecían inversiones seguras ahora pueden ser cargas financieras difíciles de amortizar que pueden poner en peligro la viabilidad de algunos proyectos o empresas. Lo que toca ahora es aportar imaginación e intentar repetir los innovadores proyectos que dieron tan rápido protagonismo al gas en el panorama energético mundial.

Si el primer reto para esta industria es reinventar su nicho de mercado, otros desafíos concretos son reducir los costes de producción, especialmente de GNL donde cuesta entender que el coste de las plantas de licuación se multiplicara por 5 en menos de una década, superar definitivamente la segmentación regional del mercado y encontrar fórmulas de financiación no basadas en compromisos de compra a 20 años, compromisos difíciles de asumir en un entorno energético tan cambiante.

Por Pedro Moraleda: Analista de Energía y Of Counsel de Olleros Abogados.

Hidrocarburos Bolivia

 

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